Meter en casa a un Bichón Maltés y a un gato puede darte respeto, sobre todo si nunca has visto a las dos especies convivir. La buena noticia es que presentar perro y gato con paciencia y método suele salir bien, y el maltés parte con ventaja: es pequeño, sociable y poco cazador. En esta guía te explico paso a paso cómo hacer la presentación desde cero, qué preparar en casa, cómo leer las señales de estrés de cada uno y cuánto tarda de media la adaptación.
En resumen: presenta a tu Bichón Maltés y a tu gato de forma gradual, nunca de golpe. Empieza intercambiando olores y manteniéndolos separados por una barrera, deja que el gato tenga zonas de escape en altura y recursos propios, y avanza a encuentros cortos con el perro atado y muchas recompensas. Supervisa siempre hasta que ambos estén relajados. La adaptación suele llevar de dos a seis semanas.
Por qué el Bichón Maltés suele convivir bien con gatos
No todas las razas parten igual, y el maltés tiene un perfil especialmente favorable para vivir con un felino:
- Tamaño similar: un maltés adulto pesa 3-4 kg, prácticamente lo mismo que un gato medio. Eso reduce el instinto de «presa» del perro y hace que el gato no lo perciba como una amenaza física enorme, algo clave para que ninguno de los dos se sienta en peligro.
- Carácter sociable y poco cazador: el Bichón Maltés es un perro de compañía criado durante siglos para estar con personas, no para cazar. Rara vez tiene un impulso de persecución fuerte hacia otros animales.
- Adaptable y tranquilo en casa: es un perro que disfruta de la calma del hogar, lo que facilita compartir espacio con un gato que valora su rutina.
Aun así, cada animal es un mundo: un gato muy territorial o un maltés poco socializado pueden necesitar más tiempo. Si tu perro es cachorro, trabajar bien su sociabilidad ayuda muchísimo; te recomiendo leer cómo socializar a un cachorro de Bichón Maltés para sentar las bases. Y si quieres profundizar en la relación entre ambas especies, tenemos una guía completa sobre el Bichón Maltés y los gatos.
Preparativos antes de la primera presentación
La mayor parte del éxito se juega antes de que se vean. Prepara la casa con antelación:
Zonas de escape y altura para el gato
El gato necesita sentir que siempre puede huir hacia arriba, donde el maltés no llega. Habilita rascadores altos, estanterías despejadas, la parte alta de un armario o un árbol para gatos. Esas rutas de escape le dan seguridad y evitan que se sienta acorralado.
Recursos separados
Cada animal debe tener sus propios comederos, bebederos, camas y juguetes, y en zonas distintas. El arenero del gato debe quedar en un sitio tranquilo al que el perro no acceda (un maltés curioso tiende a hurgar en la arena, algo que estresa mucho al gato y es poco higiénico). Usa barreras de bebé o puertas para crear un «territorio seguro» felino.
Una habitación base para el recién llegado
Sea quien sea el nuevo, dale una habitación propia con todo lo que necesita durante los primeros días. Así se aclimata al olor de la casa sin la presión del otro animal.
Cortar uñas y repasar obediencia
Corta las uñas del gato para minimizar daños en un arañazo defensivo, y repasa con tu maltés órdenes básicas como «quieto», «aquí» y «deja». Tener a mano premios muy apetecibles para ambos será tu mejor herramienta.
Presentación gradual paso a paso
La regla de oro es ir despacio y no pasar de fase hasta que ambos estén cómodos en la anterior. Estas son las etapas:
- Intercambio de olores. Frota un paño por cada animal e intercámbialos, o cambia sus mantas de sitio. También puedes alternar las habitaciones para que cada uno explore el olor del otro sin verse.
- Alimentación a ambos lados de una puerta. Dales de comer con la puerta cerrada de por medio, cada vez un poco más cerca. Así asocian el olor del otro con algo bueno (la comida).
- Barrera visual. Sustituye la puerta por una barrera que les permita verse sin poder tocarse (una reja de bebé). Sesiones cortas y siempre terminando en positivo.
- Primeros encuentros con correa. Suelta al gato en una habitación amplia (con sus rutas de escape) y ten al maltés atado con correa y arnés, relajado a tu lado. Premia la calma. Nunca cojas al gato en brazos para acercarlo: déjale controlar la distancia.
- Encuentros supervisados sin correa. Cuando lleven varias sesiones tranquilos, permite que se muevan libres, pero siempre con tu supervisión. Ten a mano premios para reforzar la buena conducta.
- Convivencia sin supervisión. Solo cuando lleves días viéndolos relajados juntos, empieza a dejarlos solos ratos cortos, y ve ampliando el tiempo.
Tabla: fases de la presentación día a día
| Fase | Días orientativos | Qué haces | Objetivo |
|---|---|---|---|
| 1. Separación e intercambio de olores | Días 1-3 | Cada uno en su zona; intercambias mantas y paños con su olor | Que se acostumbren al olor del otro sin verse |
| 2. Comidas con puerta de por medio | Días 3-6 | Comen a ambos lados de una puerta cerrada, acercándose poco a poco | Asociar el olor del otro con algo positivo |
| 3. Barrera visual | Días 6-10 | Se ven a través de una reja o barrera, en sesiones cortas | Verse sin contacto y mantener la calma |
| 4. Encuentros con correa | Días 10-18 | Perro atado y relajado, gato libre con rutas de escape; premias la calma | Compartir espacio de forma controlada |
| 5. Encuentros supervisados sin correa | Días 18-25 | Sueltos pero siempre con tu supervisión y premios | Convivir libremente bajo vigilancia |
| 6. Convivencia sin supervisión | A partir de la semana 3-4 | Ratos solos cada vez más largos | Convivencia plena y autónoma |
Son plazos orientativos: algunas parejas pasan de fase en días y otras necesitan semanas. Retrocede una fase si ves tensión.
Señales de estrés en el perro y en el gato
Saber leer a cada animal te permite frenar a tiempo y evitar un mal encuentro que deje huella.
En el Bichón Maltés
- Fijación intensa en el gato, cuerpo rígido y tenso.
- Ladridos, lloriqueos o intentos insistentes de perseguirlo.
- Jadeo sin calor, bostezos repetidos o lamerse el hocico (señales de calma que indican incomodidad).
- Temblores o querer esconderse (estrés por el otro sentido).
En el gato
- Orejas hacia atrás o de lado, pupilas muy dilatadas.
- Bufidos, gruñidos, lomo arqueado y pelo erizado.
- Cola baja o muy agitada, cuerpo pegado al suelo.
- Esconderse, dejar de comer o de usar el arenero (estrés mantenido).
Ante estas señales, no fuerces el contacto: separa con calma y vuelve a una fase anterior. Terminar siempre en positivo es más importante que avanzar rápido.
Errores a evitar
- Presentarlos de golpe soltando a ambos en la misma habitación el primer día. Es la receta perfecta para un susto que cueste semanas revertir.
- Coger al gato en brazos para acercarlo al perro: le quitas su vía de escape y disparas su miedo.
- Regañar o gritar durante los encuentros. Genera asociaciones negativas; mejor premia lo que sí quieres ver.
- No dar rutas de escape al gato ni recursos separados.
- Dejarlos solos demasiado pronto, antes de tener claras señales de calma.
- Descuidar al residente: dale extra de atención al animal que ya vivía en casa para que no asocie al recién llegado con perder tu cariño.
Cuánto tarda la adaptación
No hay un plazo fijo, pero como referencia: muchos malteses y gatos alcanzan una convivencia tranquila en dos a cuatro semanas, y otros necesitan de uno a tres meses para relajarse del todo, sobre todo si el gato es adulto y territorial. Los cachorros y gatitos suelen adaptarse más rápido. La clave no es la velocidad, sino la constancia: sesiones cortas, positivas y sin prisa. Si tras varias semanas hay agresividad real o el estrés no baja, consulta con un veterinario o un etólogo, que pueden valorar el caso concreto.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor presentar al gato con un maltés cachorro o adulto?
Ambas opciones funcionan. Un cachorro de maltés es más flexible y aprende rápido a respetar al gato, pero también es más movido y puede agobiarlo con su energía. Un maltés adulto y equilibrado suele ser más tranquilo. En cualquier caso, lo decisivo es hacer la presentación gradual y que el perro esté bien socializado.
¿Cuánto tiempo tardan un perro y un gato en llevarse bien?
Depende de cada animal, pero lo habitual es entre dos y cuatro semanas para una convivencia tranquila, y hasta uno a tres meses en casos de gatos adultos muy territoriales. Ir despacio y terminar cada encuentro en positivo acorta los tiempos más que forzar las cosas.
¿Qué hago si mi maltés persigue al gato?
Vuelve a una fase anterior con el perro atado y refuerza mucho las órdenes de «quieto» y «deja», premiando la calma. Asegúrate de que el gato tiene rutas de escape en altura. La persecución suele ser juego o excitación, no caza, pero hay que cortarla antes de que se convierta en costumbre.
¿Puedo dejarlos solos en casa?
Solo cuando lleves días viéndolos completamente relajados juntos, sin señales de estrés en ninguno. Empieza por ratos cortos y ve ampliando. Hasta entonces, sepáralos cuando no puedas supervisar, dejando al gato en su zona segura con rutas de escape.
¿Y si mi gato ataca al perro?
Es habitual que un gato asustado bufe o dé un zarpazo defensivo al principio; no significa que la convivencia vaya a fracasar. Retrocede de fase, dale al gato más control de la distancia y no lo fuerces. Si la agresividad es intensa y persiste tras varias semanas, consulta con un etólogo o tu veterinario.
En conclusión
Presentar a tu Bichón Maltés y a un gato desde cero es cuestión de método y paciencia: intercambio de olores, barreras, encuentros con correa y mucha supervisión, respetando siempre el ritmo del más nervioso. Con su tamaño pequeño y su carácter sociable, el maltés tiene mucho a favor para acabar compartiendo sofá con un felino. Si quieres saber más sobre esta convivencia, no te pierdas nuestra guía sobre el Bichón Maltés y los gatos.