Pocas cosas resultan tan desagradables como descubrir que tu perro come caca. Si te has preguntado alguna vez «¿por qué mi bichón maltés hace esto?», debes saber que la coprofagia es un comportamiento más frecuente de lo que imaginas, sobre todo en cachorros. La buena noticia es que casi siempre tiene solución una vez identificada la causa.
En resumen: La coprofagia es el acto de comer heces, propias o de otros animales. En el bichón maltés suele deberse a causas conductuales (aburrimiento, ansiedad, imitación o instinto de limpieza en cachorros) o, con menos frecuencia, a problemas médicos como parásitos, mala absorción de nutrientes o una dieta deficiente. El primer paso siempre es acudir al veterinario para descartar causas físicas; después se corrige con gestión del entorno, ejercicio y refuerzo positivo.
¿Qué es la coprofagia exactamente?
La coprofagia (del griego copros, excremento, y phagein, comer) es la ingestión de heces. Puede ser autocoprofagia, cuando el perro come sus propias deposiciones, o alocoprofagia, cuando come las de otros perros, gatos o herbívoros. En el bichón maltés, una raza pequeña de 3 a 4 kg de peso adulto, es un hábito que suele aparecer en la etapa de cachorro y que, si no se corrige a tiempo, puede consolidarse.
Aunque a nosotros nos parezca repugnante, conviene entender que para un perro no es algo «sucio» en el sentido humano: forma parte de un repertorio de conductas que, en determinados contextos, tienen una explicación natural. El problema es que también puede esconder un trastorno que merece atención.
Por qué es más común en cachorros
Si tu bichón maltés es un cachorro y come caca, no estás solo: es la etapa en la que más aparece este comportamiento. Hay varias razones:
- Imitación de la madre. Las hembras lamen y consumen las heces de sus crías durante las primeras semanas para mantener limpio el nido. El cachorro puede aprender la conducta por observación.
- Exploración del entorno. Los cachorros descubren el mundo con la boca, igual que un bebé. Probar heces forma parte de esa curiosidad oral.
- Instinto de limpieza. Un cachorro que aún no controla bien dónde hacer sus necesidades puede comerse sus heces para «borrar el rastro», sobre todo si ha sido reñido por ensuciar.
- Sistema digestivo inmaduro. A veces no aprovecha del todo los nutrientes y las heces conservan olor y sabor a comida.
La buena noticia es que muchos cachorros abandonan este hábito de forma natural al madurar, especialmente si se gestiona bien el entorno desde el principio.
Causas médicas: lo primero que hay que descartar
Antes de tratar la coprofagia como un «vicio», es imprescindible acudir al veterinario para descartar un problema físico. Estas son las causas médicas más habituales:
- Parásitos intestinales. Lombrices, giardias o coccidios roban nutrientes y aumentan el apetito, empujando al perro a buscar comida donde sea.
- Déficits nutricionales. Una dieta pobre o mal equilibrada puede generar carencias de vitaminas del grupo B, enzimas o minerales que el perro intenta compensar.
- Mala absorción y problemas digestivos. La insuficiencia pancreática exocrina (EPI) o ciertos trastornos intestinales hacen que las heces salgan cargadas de nutrientes sin digerir, lo que las vuelve apetecibles.
- Hambre real. Una ración insuficiente o un perro con mucho apetito (por medicación con corticoides, diabetes o hipertiroidismo) puede recurrir a las heces.
- Aumento del apetito por enfermedad. Algunas patologías metabólicas disparan la sensación de hambre de forma anómala.
Si además observas otros cambios (pérdida de peso, vómitos, diarrea, apatía), repasa estas señales de que está enfermo y pide cita cuanto antes. El veterinario podrá hacer un análisis de heces y, si procede, una analítica para confirmar o descartar estas causas.
Causas conductuales
Una vez descartado lo médico, la mayoría de los casos de coprofagia en el bichón maltés tienen un origen emocional o de comportamiento:
- Aburrimiento y falta de estímulos. Un perro que pasa muchas horas solo o sin actividad mental busca entretenimiento, y las heces son un «juguete» disponible.
- Ansiedad y estrés. El bichón maltés es una raza muy apegada a su familia; la ansiedad por separación puede traducirse en conductas compulsivas, incluida la coprofagia.
- Imitación. Si convive con otro perro que lo hace, puede copiar el comportamiento.
- Búsqueda de atención. Si cada vez que come caca le persigues, le gritas o reaccionas con aspavientos, el perro puede interpretarlo como un juego o una forma de captar tu atención.
- Refuerzo accidental por castigos. Reñir a un cachorro por hacer sus necesidades en casa puede llevarle a esconder la «prueba» comiéndosela.
¿Es peligroso para la salud? Riesgos reales
Más allá del rechazo que produce, la coprofagia conlleva riesgos sanitarios concretos, sobre todo cuando come heces de otros animales:
| Riesgo | Por qué ocurre |
|---|---|
| Parásitos internos | Las heces pueden contener huevos de lombrices, giardias o coccidios. |
| Bacterias y virus | Salmonella, E. coli o parvovirus pueden transmitirse por vía oral. |
| Intoxicaciones indirectas | Si el otro animal ingirió un tóxico o medicamento, sus heces pueden contener restos. |
| Mal aliento y problemas bucales | Halitosis intensa y posible inflamación de las encías. |
| Riesgo para las personas | Algunos parásitos son zoonóticos y pueden afectar especialmente a niños. |
Por estos motivos, además de corregir la conducta, conviene mantener al día la desparasitación interna de tu bichón maltés.
Plan práctico para corregir la coprofagia paso a paso
Si tu veterinario ha descartado causas médicas, este plan te ayudará a eliminar el hábito. La clave es la constancia y evitar reacciones que refuercen el comportamiento.
- Recoge las heces de inmediato. La regla de oro: si no hay caca disponible, no hay coprofagia. Limpia el patio o el lugar de paseo en cuanto tu perro termine. Es la medida más eficaz a corto plazo.
- Revisa su alimentación. Asegúrate de que recibe una dieta completa y de calidad, adaptada a su edad y peso. Una nutrición correcta reduce las carencias que disparan la conducta. Aquí tienes una guía sobre su alimentación para acertar con las raciones y el tipo de pienso.
- No le riñas ni le persigas. Gritar o salir corriendo tras él solo añade emoción a la escena. En su lugar, redirige su atención con una orden conocida («ven», «deja») y prémialo cuando obedezca.
- Refuerza el «deja» y el «ven». Practica estas órdenes en sesiones cortas y divertidas. Cuando se acerque a unas heces, llámalo y recompénsalo generosamente con un premio mejor que la caca: así aprende que ignorarlas le conviene.
- Aumenta el ejercicio y la estimulación mental. Paseos diarios, juegos de olfato, juguetes dispensadores de comida y ratos de juego contigo combaten el aburrimiento, una de las causas más comunes.
- Vigila lo que come en general. Mantén fuera de su alcance la basura, los excrementos de gato (el arenero es un imán para muchos perros) y cualquier resto. Repasa también la lista de alimentos que no debe comer para que su dieta y sus «hallazgos» no le causen otros problemas.
- Consulta sobre disuasivos. Existen productos en pasta o pastillas que se añaden a la comida y dan a las heces un sabor desagradable. Su eficacia es variable y no funcionan si come las de otros animales, así que úsalos solo como apoyo y con el visto bueno del veterinario.
- Trabaja la ansiedad si existe. Si la coprofagia se asocia a estar solo, aborda la ansiedad por separación con desensibilización progresiva y, en casos difíciles, con la ayuda de un educador canino o un etólogo.
Con paciencia, la mayoría de los bichones malteses dejan de comer heces en pocas semanas. Si el comportamiento persiste pese a aplicar el plan, vuelve a tu veterinario: a veces se escapa una causa médica sutil o conviene derivar a un especialista en conducta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi bichón maltés come su propia caca?
Las causas más frecuentes son conductuales (aburrimiento, ansiedad, instinto de limpieza en cachorros o búsqueda de atención) y, en menor medida, médicas (parásitos, déficits nutricionales o mala absorción). Lo recomendable es descartar primero un problema físico con el veterinario y luego corregir el hábito con gestión del entorno y refuerzo positivo.
¿La coprofagia desaparece sola con la edad?
En muchos cachorros sí: al madurar y dejar atrás la etapa de exploración oral, abandonan el hábito, sobre todo si se gestiona bien el entorno. Sin embargo, no conviene esperar de brazos cruzados, porque si se consolida en la edad adulta cuesta mucho más eliminarlo.
¿Es peligroso que mi perro coma heces?
Sí puede serlo, especialmente si come las de otros animales: hay riesgo de parásitos internos, bacterias como Salmonella o E. coli, virus e incluso intoxicaciones indirectas. Mantén la desparasitación al día y vigila cualquier síntoma digestivo.
¿Sirven los productos que venden contra la coprofagia?
Algunos disuasivos en pasta o comprimidos dan mal sabor a las heces y pueden ayudar, pero su eficacia es variable y no funcionan cuando el perro come excrementos ajenos. Funcionan mejor como complemento de un plan completo (recoger las heces, mejorar la dieta y reforzar órdenes) y siempre con el consejo del veterinario.
¿Debo castigar a mi bichón maltés cuando lo hace?
No. Reñir o perseguir al perro suele empeorar el problema: puede asociarlo a un juego o aprender a esconder la conducta comiéndose la caca más rápido. Es mucho más efectivo redirigir su atención con una orden y premiarle cuando la ignora.
Conclusión
La coprofagia en el bichón maltés es desagradable, pero rara vez es grave y casi siempre tiene solución. El orden correcto es claro: primero descarta causas médicas con tu veterinario, después ajusta la dieta y, por último, aplica un plan de gestión y refuerzo positivo con constancia. Si quieres seguir cuidando su bienestar, te recomendamos leer nuestra guía sobre su alimentación para asegurarte de que su dieta cubre todas sus necesidades.